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Charlando con Ivan y Marga

Charlando con Ivan y Marga

Charlando con Iván y Marga

Iván y Marga llegaron al camping en 2015 con su familia y desde entonces disfrutan de su estancia en caravana siempre que pueden.

¿Desde cuándo sois Campistas?

“Yo nunca había hecho camping con tienda o caravana antes”, dice Marga.

“Yo sí”, dice Iván, “cuando era pequeño iba de vacaciones con mis tíos, primero teníamos una comanche y pasábamos alguna semana en algún camping de la zona, como el Sirena Dorada. Luego mis tíos se hicieron muy amigos de unos vecinos belgas que tenían una caravana toda la temporada, así que se decidieron y así empezamos a hacer temporadas completas”.

“Estuvimos 4 años en el Camping Playa de Bará, luego 3 años en el Camping Estel, una temporada en el Sirena Dorada y ya después en el Camping del Creixell”, continúa Iván.

“Primero mis tíos venían con nosotros. Después, desde mis 18 años hasta mis 25 años aproximadamente, nos dejaban solos con mis primos allí todo el verano. Mis tíos pagaban la temporada, pero ellos solo venían un par de semanas en agosto. No hace falta que te diga que yo y mis primos nos lo pasábamos en grande”. 

Y ¿qué es lo que os hizo cambiar de camping tan a menudo?

“Pues el precio de la temporada” explica Iván, “a medida que los campings fueron subiendo los precios, nos íbamos cambiando al que era más barato, hasta que al final, ya nosotros grandes, mis tíos dijeron basta”.

“Las condiciones eran otras en esos campings, en el Creixell por ejemplo, desmontábamos al final de cada temporada, así que teníamos muchas menos cosas y menos comodidades. Recuerdo que uno de los castigos que nos imponía mi tía era de ir a fregar los platos en las picas del camping”, dice Iván con nostalgia. “Si me pongo a pensar, en aquella época ir de camping significaba mucho calor y pocas comodidades, pero la libertad que teníamos con mis primos lo compensaba todo”.

Y ya en familia, ¿qué os hizo llegar al camping La Corona?

“Nosotros nos conocimos en el 2001”, me explica Marga, “si que hemos veraneado en más de un camping en pareja, pero siempre habíamos buscado las comodidades de un Bungalow”.

“Siempre íbamos a campings de playa, alguna vez habíamos estado en campings por Berga o en Formigal, pero allí incluso en verano el agua esta fría, ya que refresca por las noches, y no puedes aprovechar ni la piscina”.

“Tenemos unos amigos, Miki y la Rosa, de la parcela C008, que ya tenían una caravana en el Camping La Corona y que siempre nos enviaban fotos de sus barbacoas, de la piscina, de la playa....” continua Iván. “La verdad es que parecía todo muy bonito y nos dieron ganas de conocer el camping, así que un buen día nos decidimos venir a verlos”.

“Nuestro hijo Marc desapareció desde el primer minuto y luego no se quería ir”, cuenta Marga, “así que le propuse a Iván de probarlo, era el año 2015”.

“Al principio, aunque la idea de comprar una caravana fue mía”, dice Marga, “reconozco que me costó un poco adaptarme. La primera parcela en la que estuvimos era la C081 y allí la distribución de la parcela hacía que teníamos menos intimidad, así que nos cambiamos a la C002 y aquí estamos encantados”.

“Desde entonces, además”, explica Iván, “ha habido bastantes cambios en nuestra calle y ahora hemos coincidido muchos matrimonios con niños de la misma edad.  Aquí hemos ido haciendo muchos amigos, tanto nosotros como los niños”.

Y a los niños, ¿qué es lo más os gusta del camping?

Marc y Arnau son dos niños llenos de vida, no dejan de entrar y salir libremente de la parcela mientras están fuera jugando con los amigos de la calle, han ido a dar una vuelta con la bici, Arnau, el pequeño, vuelve del Robin con un estupendo maquillaje de tigre. Se les nota contentos y dinámicos. En una de sus visitas aprovecho para preguntarle al mayor, Arnau, que tiene 8 años, que es lo que más le gusta del camping.

“Pues la piscina, la pista de futbol, el otro día participé en la competición de futbol, y en la competición de petanca quedé tercero”, dice Marc con orgullo, “y también me gusta bajar por la rampa de la acampada con la bici”.

“Vaya, así que te gusta la bici”, le digo, “y ¿que más te gusta? Te gustan las actividades del Robin?”.

“Si, pero yo no voy al Robin, a mi me gustan más los deportes”, dice él orgulloso. “Es a mi hermano Arnau a quién le gustan más las manualidades y a menudo va al Robin”.

“Y a ti que te gustan los deportes”, le pregunto, “¿qué es lo que te gustaría que organizara el camping para pasártelo bien?”

“Me gustaría un circuito de bici cros, también, aunque aún no lo he probado nunca”, sigue Marc, “me gustaría poder hacer parcour en el camping, o una pista de Skate”.

 “A lo mejor el camping no puede poner todas esas cosas y además son deportes un poco peligrosos para un camping”, le dice su padre con una sonrisa.

“Los niños llevan un reloj con geolocalizador”, me explica Iván, “así que en todo momento sabemos donde están dentro el camping, por eso les dejamos que vayan solos libremente, siempre que respeten el horario que les hemos marcado”.

¿Y qué es lo que los mayores echáis de menos respecto a unas vacaciones en bungalow?

 “Pues yo no hecho nada de menos, lo cierto es que el hecho de tenerlo todo montado nos da muchas comodidades”, cuenta Marga. “Ahora tenemos incluso la ropa doblada, así que los fines de semana, cuando acabamos de trabajar, cogemos el coche y venimos directos”.

 “La verdad es que con las últimas lluvias torrenciales, una noche tuvimos que sacar el agua a cubos de la parcela”, cuenta Marga. “Y el día de la tormenta”, dice Iván,  “durante la pasada Semana Santa, que hubo tanto viento, tuvimos mucho miedo, se nos rompió la pérgola y nosotros estábamos dentro del avancé sin saber muy bien qué hacer, pensando si no era mejor irnos para casa ya que todo se movía por culpa del aire, y no veas el ruido. Pero bueno, eso es normal ya que al estar en una caravana vives en el exterior, si no quieres tener todos esos pequeños inconvenientes mejor alquilar un piso para las vacaciones”.  

 “Nosotros estamos muy bien”, dice Marga, “no participamos en muchas actividades del camping, pero desde que estamos aquí hemos ganado en calidad de vida, tenemos menos estrés, aquí desconectamos de verdad”. “Nosotros vivimos a solo 1hora y 30 minutos”, explica Ivan, “así que, estando tan cerca,  venimos tantos fines de semana como podemos, incluso cuando trabajamos, a veces nos vamos el lunes por la mañana pronto en lugar del domingo por la noche”.

 Marga, Iván, Marc y Arnau son una familia joven, simpática,  alegre y muy unida, que sabe lo que le gusta y tiene muy claro que quiere educar a sus hijos con valores, respeto y libertad, y que disfruta de su estancia en el camping creando vínculos con otros campistas.

Muchas gracias por abrirnos la puerta de vuestra parcela, ha sido un placer conversar con vosotros, nos ha encantado compartir vuestro tiempo y descubrir vuestra experiencia como campistas, deseamos contar con vosotros durante muchos años más.